En este mes de las infancias, seleccionamos a una editorial que nos encanta recomendar: Ralenti. Conversamos con su editora, Violeta Noetinger, para conocer más del proyecto.
Sobre los inicios de la editorial, ¿cómo surgió el proyecto? ¿Qué significa el nombre?
Ralenti nació en 2018. Joana me llamó porque tenía la idea de hacer una editorial infantil y sabía que yo tenía mucha experiencia en el tema. Comenzamos conversando sobre qué podía aportar una nueva editorial infantil en Argentina, con TODAS las editoriales que ya existen. De esa charla surgió que sí teníamos algo distinto para proponerle a los lectores: libros atrapantes, donde la historia se contara a través de palabras e imágenes, colaborativamente. Libros para acompañar y facilitar que los chicos se transformen en lectores. Libros que unieran a grandes y chicos.
De ahí surgió el nombre: elegimos una palabra que remite a un recurso del cine, que alude a otro ritmo, a la pausa y paréntesis mágico que significa la lectura.
¿Cómo seleccionan los libros que publican?
Muchos de nuestros libros fueron pensados en la editorial, junto con los autores, sobre todo en un principio. Una vez que lanzamos los primeros libros comenzaron a llegar ideas y propuestas que estaban alineadas con nuestra línea editorial. Tenemos un pequeño comité editorial, conformado por Joana, Malena y yo, donde evaluamos y discutimos los materiales que nos llegan y las ideas que nos surgen para nuevos proyectos.
¿Cuáles son sus novedades destacadas este año?
Este año comenzamos con una nueva novela de Otto y Vera, novelas para armar. Una novela donde el lector elige con los personajes y forma la historia. Una aventura llena de humor que se atreve a meterse con los miedos infantiles. También sacamos una novela para primeros lectores de Camila Fabbri sobre la neurodiversidad y cómo superar situaciones difíciles cuando los estímulos excesivos sacan lo peor de nosotros. También pronto sacaremos la cuarta entrega de Estrambóticos, de Nicolás Schuff y Jimena Tello, y una nueva saga de Melina Pogorelsky, la autora de Las Super 8. Por último, inauguramos una nueva colección: Ralenti UP, para lectores +12, de la mano de Andrés Rapoport y un cómic con superhéroes argentinos.
¿Qué importancia tienen para ustedes las librerías de barrio?
La librería es el alma del barrio, es un lugar que reúne a las mejores personas: los lectores. Cumplen casi una función de centro cultural, nuclean a la comunidad a través de actividades, asesoran a escuelas del barrio y son especialistas en literatura para las infancias. Conocen a su público y por ende son los que mejores recomendaciones hacen. La función del librero de barrio es muy importante, polifacética e integradora, es casi un servicio a la comunidad.
¿Qué desafíos encuentran al hacer libros para infancias y juventudes?
Los chicos y jóvenes son lectores que no piden disculpas, que no leen por compromiso, que siempre dicen lo que piensan. Al editar para niños, siempre debemos encarar cada proyecto con honestidad y dándolo todo, porque los chicos no se conforman con menos, y está muy bien que así sea. Si tu libro es aburrido, lo van a abandonar sin escrúpulos. Ahora eso sí: si tu libro es divertido, los atrapa y los cautiva, serán tus seguidores fieles por siempre. Y no solo eso: habrás marcado su infancia. Es una gran responsabilidad y también una maravillosa oportunidad.
¿Cómo es la lectura del público LIJ en tiempos de redes sociales?
Creo que las redes fomentan redes de lectores. Yo he dado, gracias a las redes, con muchos libros que han resultado grandes favoritos. Valoro las recomendaciones que allí encuentro para chicos y creo que para padres eso es una gran herramienta, porque a veces el mundo de libros para chicos puede ser abrumador y encontrar una buena recomendación con las redes es más fácil. Y allí están también los libreros recomendando y mostrando novedades y llamándonos a la librería.


